EL ÓBOLO DE SAN PEDRO EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Una práctica que tiene sus orígenes en las Sagradas Escrituras

El camino de la Iglesia a través de los siglos y de los senderos del mundo ha progresado gracias al esfuerzo de tantos para sostener el anuncio del Evangelio y el cuidado de los más pobres.

Aun siendo una institución humana e histórica, con todo lo que eso implica, la Iglesia no tiene una naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios que camina al encuentro con Cristo. Es una comunidad de personas conscientes de que aquello que los reúne entorno al Señor es la comunión entre ellos y la solidaridad con quienes pasan necesidades.

Ya en el Evangelio de Lucas leemos: «Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus impuros y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras que los ayudaban con sus bienes» (Lc 8 ,1-3).

Esta participación concreta, también económica, a las necesidades de la comunidad eclesial más amplia ha tomado diversas formas a lo largo de la historia, a través de colectas y donaciones de fieles individuales o de iglesias locales completas, con la conciencia de que todos los bautizados están llamados a sostener, incluso materialmente con aquello que se pueda, la obra de evangelización y, al mismo tiempo, a socorrer a los pobres.

«En cuanto a la colecta en beneficio de los hermanos, sigan las mismas instrucciones que di a las Iglesias de Galacia. El primer día de la semana, cada uno de ustedes guarde en su casa lo que haya podido ahorrar, para que las donaciones no se recojan solamente a mi llegada. Una vez allí, enviaré a los que ustedes hayan elegido, para que lleven a Jerusalén esas donaciones con una carta de recomendación. Si conviene que yo también vaya, ellos viajarán conmigo» (1Cor 16, 1-4).

 

POCO O MUCHO, NO IMPORTA.
DONAR ES UNA ALEGRÍA