Gracias al Óbolo se inició un proyecto de reconstrución tras el terremoto que golpeó las regiones costeras

En abril de 2016 un sismo de 7,8 grados en la escala de Richter golpeó la zona costera del Ecuador, a menos de 200 kilómetros de la capital, Quito. Según el OCHA (Oficina para los Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas), el sismo causó 700 muertos, 12 mil heridos y 50 mil personas perdieron sus casas.

Después de la ayuda recibida tras la emergencia, la Santa Sede comenzó un proyecto de reconstrucción de casas, escuelas y edificios públicos en la provincia de Manabí, epicentro del terremoto. Según datos del gobierno, los edificios destruidos o dañados superan los dos mil, de los cuales más de 600 son escuelas, mientras que en diversas ciudades hay que reconstruir las redes hídricas y eléctricas y el alcantarillado. Los daños materiales superan los tres mil millones de dólares. 

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