Italia

Fondo “Jesús Divino Trabajador” para los trabajadores en dificultad

En la primera mitad de junio, el Papa Francisco lanzó el Fondo “Jesús Divino Trabajador”, pensado para sostener a los trabajadores afectados por la crisis económica causada por la pandemia de coronavirus, especialmente a los que corren el riesgo de quedar excluidos de las tutelas institucionales y necesitan una ayuda que les acompañe hasta que puedan proseguir de nuevo autónomamente. El Fondo ha sido puesto en marcha con una asignación de un millón de euros, que gestiona la Cáritas diocesana de Roma.

El pensamiento del Santo Padre se dirige “al gran número de trabajadores jornaleros y ocasionales, a los que tienen contratos a tiempo determinado no renovados, a quienes son pagados por horas, a los practicantes, a los trabajadores domésticos, a los pequeños empresarios, a los trabajadores autónomos, especialmente a los de los sectores más afectados. Muchos son padres y madres de familia que se esfuerzan por poner la mesa para sus hijos y garantizarles lo mínimo necesario”.

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Una ambulancia para los sintecho de Roma

El domingo de Pentecostés -31 de mayo-, antes de la Celebración Eucarística, el Papa Francisco bendijo una ambulancia para los pobres de Roma. Se trata de una nueva donación del Santo Padre, confiada a la Limosnería Apostólica, en favor de los más pobres, especialmente de las personas sin hogar que viven las dificultades de la calle.

En la memoria de los romanos permanece el recuerdo de la triste historia de Modesta Valenti, una anciana sin hogar que murió en plena calle en 1983 porque la ambulancia llamada para asistirla, después de que se sintiese mal, no quiso transportarla al hospital a causa de sus escasas condiciones higiénicas.

La ambulancia complementa otras iniciativas de asistencia médica de la Limosnería del Papa, como el Poliambulatorio móvil, que cura a los más pobres en las periferias de Roma; o el Ambulatorio Madre de Misericordia, que, bajo la Columnata de la plaza de San Pedro, ofrece asistencia médica primaria a los sintecho y a las personas que carecen de asistencia sanitaria, y que ha seguido prestando servicio incluso durante el largo periodo de cuarentena de la emergencia COVID-19.

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Donación al Hospital Cotugno de Nápoles

El 11 de abril el Hospital Cotugno de Nápoles recibió el “regalo de Pascua” del Papa Francisco, que entregó de su parte el arzobispo de la ciudad, el cardenal Crescencio Sepe: dos ventiladores pulmonares, dispositivos sanitarios para médicos y enfermeras (mascarillas y trajes protectores) y también huevos de Pascua de chocolate. 

Con este gesto, el Papa quiso testimoniar su cercanía y apoyo a los enfermos y al personal sanitario, así como agradecer el extraordinario e incansable trabajo que realizan estos últimos asistiendo y curando a las numerosas personas afectadas por la pandemia.

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Donación al Hospital “Regina Apostolorum” de Albano Laziale

Otro regalo de Pascua del Papa Francisco fue un respirador para el cuidado de los pacientes ingresados en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Regina Apostolorum de las Hermanas Paulinas en Albano Laziale —localidad cercana a Roma—, convertido en centro para enfermos de COVID-19.

Con anterioridad, el Papa Francisco había enviado abundante material para la asistencia y el cuidado de los contagiados (mascarillas, gafas de protección y trajes protectores), como signo de su apoyo a los enfermos y al personal sanitario.

Las donaciones fueron efectuadas por medio de la Limosnería Apostólica, uno de los entes que ejerce la caridad en nombre del Papa.

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Donación al Hospital Vito Fazzi de Lecce

Con motivo de su onomástico, el 23 de abril, fiesta de San Jorge mártir, el Papa Francisco quiso donar respiradores y material sanitario a hospitales de España, Italia y Rumanía, países especialmente afectados por la pandemia de COVID-19.

Ese mismo día fueron entregados al Hospital Vito Fazzi de la ciudad de Lecce —en el extremo sur de Italia— dos respiradores y un suministro de dispositivos de protección individual contra el contagio para los médicos y las enfermeras. Realizó la entrega, en nombre del Papa, su Limosnero, el cardenal Krajewski.

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Donación al Hospital de Locri

Dos respiradores, 4.000 mascarillas, 400 trajes protectores, 400 gafas de protección y otro material para los médicos y enfermeras que tratan a los pacientes de COVID-19. 

Esta fue la donación que el Papa Francisco hizo llegar al Hospital de Locri (en Reggio Calabria, en el sur de Italia) a través de su Limosnero Apostólico, el cardenal Krajewski, y que entregó en su nombre el obispo de Locri-Gerace, Mons. Franco Oliva.

Más información (en italiano) en el diario Avvenire

 

Donación al Hospital Papa Juan XXIII de Bérgamo

A principios del mes de abril, el Papa Francisco donó 60.000 euros al Hospital Papa Juan XXIII de la ciudad de Bérgamo (en el norte de Italia), como signo de su cercanía a una de las comunidades más afectadas por el COVID-19 en Italia, y a los médicos, enfermeras y personal sanitario que combaten en primera línea contra esta enfermedad.

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Donación del Papa a la Cáritas para asistir a los pobres

Poco después del inicio de la cuarentena en Italia a causa de la difusión del coronavirus, el Papa Francisco decidió enviar 100.000 euros a la Cáritas italiana —a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral—, a fin de sostener los servicios esenciales dedicados a los más vulnerables, principalmente comedores, dormitorios y otros servicios que las Cáritas diocesanas y parroquiales aseguran cotidianamente a los pobres y a los más débiles.

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Intervenciones de la Limosnería Apostólica

Durante este periodo, han sido numerosas las intervenciones realizadas en nombre del Papa Francisco por su Limosnero, el cardenal Konrad Krajewski, tanto en Roma como fuera de la ciudad:

Víveres para los pobres con “la bolsa del corazón”. La Limosnería Apostólica, como “servicio de urgencias de la caridad” del Papa, ha asegurado apoyo material y espiritual a los pobres también durante la emergencia del coronavirus, en el marco de los decretos para la seguridad sanitaria aprobados por el Gobierno italiano. Las duchas y los baños dedicados a las personas sin hogar en la columnata de la plaza de San Pedro, y el cercano ambulatorio, han estado abiertos porque para los pobres son servicios de primera necesidad.

Lo que cambió fue la modalidad de distribución de las comidas. Para evitar reuniones de personas, la Limosnería entrega a cada uno en mano una bolsa de víveres, la “bolsa del corazón”, llamada así porque ha sido preparada con amor. Es el modo más directo para no abandonar a quienes viven en condiciones difíciles y corren el riesgo de aislarse cada vez más.

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El 17 de abril, las personas sin techo que viven en los alrededores de la Estación Termini de Roma recibieron de parte del Papa sacos de dormir, alimentos, jabón y mascarillas.

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La lista de las iniciativas del cardenal Krajewski en nombre del Papa es larga. El 8 de abril, el Limosnero del Papa llegó hasta Porano, en la provincia de Terni, para llevar víveres y productos desinfectantes a la Casa de San Bernardino de las Hermanas Franciscanas de María, residencia para religiosas ancianas y necesitadas de cuidados, en la que 17 hermanas, de un total de 39, habían resultado positivas al coronavirus.

El 4 de abril visitó el edificio Selam, en la periferia de Roma, un edificio de siete pisos en el que viven en condiciones precarias unas mil personas —entre ellas, muchos niños— procedentes en su mayor parte del Cuerno de África. Mons. Krajewski les proporcionó víveres de primera necesidad como pasta, arroz, leche, etc., además de jabón, desinfectantes, mascarillas y termómetros para afrontar la emergencia sanitaria.

El 23 de marzo, el cardenal se dirigió a la Casa General de las Hijas de San Camilo, en Grottaferrata, y a la congregación de las Hermanas Angélicas de San Pablo en la vía Casilina, dos comunidades religiosas femeninas en situación de aislamiento obligatorio, ya que muchas de las religiosas resultaron positivas al coronavirus. El cardenal llevó como regalo productos alimenticios procedentes de las granjas Pontificias de Castelgandolfo, como leche y yogur. También entregó un regalo similar a la Casa de Reposo Juan XXIII, gestionada por la Asociación Hermanas de la Caridad. 

 

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